Mitos de la productividad Vol. #002

¿Cómo identificar qué prácticas deberíamos de seguir para lograr ser productivos de una forma sostenible? ¡Fácil! Sabiendo qué cosas no hacer. O mejor dicho: quedándonos únicamente con lo que podemos adaptar.


Y en definitiva no es que absolutamente todas las cosas que nos han enseñado acerca de cómo ser productivos sean mentira, sino que la productividad se ha convertido en el nuevo libro de autoayuda que ya nadie quiere leer porque "ni me sirve y al rato se me olvida".


Estamos aprendiendo que dentro de los consejos se esconden mitos y que ser productivos es más cuestión de adaptar a nuestra vida que de sumar y sumar acciones.


Por cierto, esta es la segunda parte. Puedes leer los primeros 3 mitos en el Vol. #001 aquí.


¡Sigamos con los Mitos de la Productividad y cómo darles la vuelta!



Mito No. CUATRO

Usar apps y sistemas para todas tus actividades.


Usualmente pasa cuando tienes arranques de organización o cuando te imponen una nueva app para trackear lo que hacen las personas del equipo. ¿Y qué pasa con esto algunas veces?

Que al final pasan más tiempo actualizándola y vaciando datos en ella que realmente trabajando.


Hay que tener cuidado con apps o sistemas muy rebuscados para controlar nuestras actividades; puede que nos distraiga del verdadero fin y nos concentremos de nuevo en la cantidad de lo que hacemos y no en la calidad /objetivo con el que las realizamos.


Medirnos minuciosamente a través del uso de apps y sistemas es estimulante, pero puede distraernos cognitivamente más fácil del trabajo fundamentalmente más satisfactorio o importante.

Transformando este mito:
¡Comienza offline! Y después elige con mucho cuidado las apps de organización para que realmente sumen a tu flujo de trabajo, no que solo te distraiga hacer listas de manera digital.

Preocúpate siempre por agilizar, no por mantener tu app actualizada sobre cada movimiento que hiciste en el día. Elije apps que te ayuden a lograr objetivos, no porque te llene un poco de dopamina descubrir algo nuevo.




Mito No. CINCO

Recompensas como motivación.


La mayoría de los sistemas de recompensas para promover la productividad se basan en la suposición de que las recompensas extrínsecas como el dinero es lo que funciona ¡cuando no! Y hay una teoría que habla de esto:


Proporcionar incentivos extrínsecos a veces puede apagar la motivación que nos nace por puro interés en la tarea que estamos realizando.

La teoría del hacinamiento de la motivación:

Sugiere que proporcionar incentivos extrínsecos para ciertos tipos de comportamientos (como prometer recompensas monetarias por realizar alguna tarea) a veces puede socavar la motivación intrínseca para realizar ese comportamiento.


Y el resultado de una motivación reducida, puede ser una disminución general del rendimiento total.



Transformando este mito:

Primero lo primero, concéntrate en el proceso en lugar de solo el resultado o -la recompensa-.

“Mucha gente quiere ser el sustantivo sin hacer el verbo. Quieren el título del trabajo sin el trabajo… Hacer el verbo te llevará a un lugar mucho más interesante que solo querer el sustantivo”. – Austin Kleon.

Sí, siempre está bien tener una recompensa económica en el trabajo, ¿a quién no le gusta o viene bien? Pero recuerda que no siempre las recompensas serán de esta forma y que, aunque lo sean, personalmente no serán ninguna motivación realmente interesante para tu mente.



Mito No. SEIS

Lo que necesitas es fuerza de voluntad.


Cuando recurrimos únicamentre a nuestra fuerza de voluntad para poder hacer lo que debemos hacer puede dar paso a lo que se llama como: Agotamiento del ego.


Según la teoría del Agotamiento del ego, ejercitar la fuerza de voluntad y resistir la tentación es una tarea cognitivamente exigente que disminuye nuestra capacidad de desempeño.

Nuestra fuerza de voluntad, de existir, no es igual a todos. Pues la fuerza de voluntad termina siendo una suma de los cambios en la motivación, la atención y la emoción.



Transformando este mito:

Desarrolla sistemas de hábitos y rituales.

Cuando una acción se convierte en un hábito, no se necesita de ninguna fuerza de voluntad para hacerla.

La fuerza de voluntad también se alimenta y aunque es maleable es importante no excederse en el trabajo. Tomar descansos y hacer tiempo para jugar te ayudará a aprender lo que te gusta de tus hábitos y apegarte a ellos.



Como siempre repito: en PRECISA. la meta es lograr un estilo de vida que se construya desde un lugar sostenible y realista. Por eso me encanta saber y compartir de temas en los que podemos tomar nuestras propias decisiones para adaptar cada consejo de productividad, organización o planeación e incluirlo en nuestros días.


¡Espero que te haya servido!





Texto original: https://blog.doist.com/top-myths-productivity/